El costo invisible de mantener un sitio web que nadie te menciona antes de contratar
Cuando alguien contrata un sitio web, por lo general piensa en un solo número: lo que cuesta construirlo. Y es normal, porque es el número más visible. Pero hay otro número del que casi nadie habla y que con el tiempo termina siendo igual o más importante.
Me acuerdo de un cliente que contactó un año después de haber lanzado su sitio. Lo había hecho con otra agencia, una que le prometió “sitio web completo por $350.000 sin costos ocultos”. Y efectivamente, le cobraron eso y el sitio quedó listo. Pero a los seis meses, el sitio empezó a dar problemas. El plugin de seguridad que venía incluido en el template expiró y el sitio se volvió vulnerable. El hosting que la agencia eligió era el plan más básico y el sitio empezó a caerse cuando recibía más de diez visitas simultáneas. El certificado SSL venció y nadie lo renovó, así que Chrome empezó a marcar el sitio como “no seguro”.
Cada uno de esos problemas le costó plata y tiempo resolverlos. Y cada vez llamaba a la agencia original, que le cobraba por separado cada arreglo. Al final del año, había gastado casi el doble del costo inicial solo en mantener el sitio a flote.
Esto pasa mucho más de lo que se cree. El costo de mantener un sitio web no es un gasto único que puedas olvidar. Es un compromiso continuo que incluye:
El hosting, que si es barato probablemente sea lento y con poco soporte. El dominio, que se renueva cada año y si se te pasa la fecha alguien más puede comprarlo. Los certificados SSL, que ya no son opcionales desde que Google los exige. Las actualizaciones de seguridad, que en plataformas como WordPress son constantes y si no se aplican dejan el sitio expuesto. Los backups, que nadie hace hasta que el sitio se cae y no hay forma de recuperarlo.
Y luego está el costo menos evidente: el contenido. Un sitio web que no se actualiza se siente abandonado, y un sitio abandonado no genera confianza. Pero actualizarlo requiere tiempo, criterio, y alguien que sepa qué poner.
He visto negocios gastar dos millones de pesos en un sitio web y después negarse a pagar veinte mil mensuales por mantención. Como comprar un auto y negarse a hacerle los cambios de aceite. Funciona un tiempo, hasta que deja de funcionar.
En PrismaLabs, cuando cotizamos un proyecto, siempre incluimos el plan de mantenimiento como parte de la conversación desde el día uno. No porque queramos cobrar más, sino porque hemos visto demasiados sitios bonitos morir por abandono. Preferimos ser honestos desde el principio a tener que recibir la llamada de emergencia un año después.
Tu sitio web no termina cuando se publica. Ahí empieza.